El día viernes 15 de noviembre comenzó el bendecido retiro espiritual de los hermanos jóvenes de la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile, Pastorado San Miguel, el cual contó con la bendición del pastor Adán Osorio antes de partir hasta el bendecido lugar que la jefatura del cuerpo de jóvenes tenía preparada. Ubicado a la costa de nuestro país, la juventud de San Miguel se encaminó a la bella comuna de El Tabo, donde con gran bendición vivieron los días más bellos junto al Señor.
Día viernes 15

Al llegar al lugar a la noche del día viernes, los jóvenes y señoritas con alegría y comodidad, se instalaron para primero dar paso a la designación de cabañas y, de esta manera, alimentarse con una rica once preparada por hermanos que fueron bendecidos con la labor de la cocina. Una vez asentados, comenzó el primer servicio dirigido y predicado por la hermana Daniela Bustos, donde invitó a los jóvenes a tener un nuevo amanecer con la esperanza de un encuentro con Dios.
Un servicio de gran bendición, que contó con la activa adoración de toda la juventud junto a su jefatura y al coro compuesto por la banda de los jóvenes, quienes como una unidad, ensalzaron el nombre de Dios para empezar a encender la llama que el retiro deparaba para ellos.
Al término del primer y acogedor servicio, la juventud tuvo un tiempo breve de disfrute, en el que aprovecharon para conversar y recrearse en las instalaciones del lugar. Ya llegada la madrugada, llegó el momento para que cada grupo de jóvenes, con sus respectivos jefes, se dirigiesen a sus ya designadas cabañas, y reunidos de manera unánime clamaron a Dios por el retiro, peticiones personales, y para entregar sus cargas al Señor
Día sábado 16
A la mañana siguiente, el hermano Daniel despertó a toda la juventud con el sonido de su trompeta, para de esta divertida manera, dar inicio a la segunda jornada que Dios preparaba para el cuerpo de la juventud.

A continuación, los jóvenes se reunieron a desayunar para luego tener el siguiente servicio, el que contó con la coordinación de la hermana Eva Melillán acompañada con la predicación por separado de los hermanos Marcelo Díaz y Karen Osorio, quienes predicaron sobre qué es lo que nos aleja de Dios a través de la historia de David.





Ya por la tarde, el cuerpo juvenil tuvo un espacio para compartir y jugar entre hermanos, y también recibir el almuerzo.
Posteriormente, el segundo servicio fue guiado por el hermano William Vega, y llevado a cabo por el hermano David Villar, junto a su esposa, Jazmín Pino, quienes desde principio a fin fueron utilizados por el Señor, donde a través de la prédica, enseñaron a la juventud sobre la importancia sobre la tercera persona que está en la trinidad de Dios, así es, el Espíritu Santo, y cómo este es indispensable, pues nos conecta con Dios, guía nuestros pasos, y sacia nuestra sed espiritual. Además se abordó la necesidad que como cristianos tenemos, o que debemos tener para con nuestro creador:
“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía”.
Salmo 42:1 (RVR60)




Del mismo modo el ciervo busca agua para sobrevivir, nuestra alma busca a Dios como su fuente de vida y sustento.
Luego de lo que fue un servicio no solo de aprendizaje, sino que de adoración a Dios, los jóvenes, con un gozo fervoroso, exaltaron a Jehová, con danzas y múltiples muestras de agradecimiento al Señor.
De esta manera culminó el segundo servicio del sábado, uno que para cerrar invitó a cada joven a postrarse en oración y arrodillarse ante nuestro Dios, clamando por una llenura del Espíritu Santo en la vida de cada uno de los jóvenes, donde ninguno se quiso ir vacío, por el contrario, aprovecharon y tomaron su bendición.




Luego, estos jóvenes hijos de Dios, aprovecharon el momento de recreo que se otorgó, para seguir alabando y ensayando alabanzas, mientras se dieron el tiempo para tomar once, y así nuevamente, estar recargados para lo que nuestro Padre les quería hablar en el servicio de la noche.

Posterior al descanso de la juventud, llegaría el último pero no menos importante servicio de sábado, uno que contaría con la participación del hermano y ayudante de la juventud, Esteban Fuentes en la coordinación, y en cuanto a la palabra, el oficial Eduardo Zapata. Ambos fueron los encargados de seguir prendiendo la llama que tan bendecida juventud traía consigo.
De manera inmediata y desde el primer himno, cada joven se gozó cantando a su creador, con manos levantadas y corazones dispuestos la juventud quería continuar con la llama que el Espíritu Santo plantó en ellos. Mientras se daba continuidad y libertad al espíritu, llegaba uno de los momento más importantes de la reunión, la palabra de Dios, la cual, guiada por el Señor a través del hermano Zapata, se encontró en el tan mencionado versículo bíblico, Juan 3:16:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.
Donde el centro de la predicación giró en torno a la relación del creyente con el Señor, con nuestro Padre Celestial. Y es que uno de los puntos más importantes que se tocó, fue el amor hacia Dios, y en el cual el hermano predicador invitó a cada joven y oyente a crear una relación con el Creador: “Enamorense del Señor chicos, busquen de Él”.
Y, de esta manera, el predicador concluyó el mensaje, y junto a la juventud elevaron una oración a Dios para tener una relación con Él, y así, aquel sábado 16 de noviembre se crearía un momento único, y una fecha inolvidable para estos hijos del Señor, un día en el que comenzaron su relación con aquel que los creó.
Una vez ya finalizado el mensaje, llegaría el momento de las alabanzas, cánticos que seguían uno tras otro y que no se podían detener, el gozo se había desatado en aquel lugar, y la juventud con aquella energía con la que se les caracteriza, alababan y alababan a Dios. Sin embargo, luego de horas, llegada ya la madrugada, se tuvo que dar término a tan magnífico servicio entregado al Rey de reyes y Señor de señores.
Para el término del día era necesario una última colación, la cual llegaría acompañada del hermano Fermin Hermosilla, quien con sencillez y generosidad, llevó hasta aquel retiro sopaipillas y panes para bendecir en la alimentación a la juventud.


Dia domingo 17
Ante tan precioso fin de semana, llegaba el día de partida, uno donde el grupo y cuerpo de jóvenes tendrán la importante labor de llevar las bendiciones a la iglesia.
Los jóvenes que conforman el grupo de Audio y Comunicaciones de la IMPCH San Miguel, serían los primeros en dejar El Tabo, ya que por su labor operacional en el Templo Matriz, debían estar antes del servicio, para así llegar a preparar con tiempo.
Por el lado de aquellos que aún estaban en la costa, tuvieron un servicio final, uno antes de partir a Santiago, donde prepararon las bendiciones a entregar a los hermanos de San Miguel.
Llegado el momento, el servicio en San Miguel dio su inicio como de costumbre a las 10:30 horas de la mañana. Un servicio que para quienes ya estaban presentes, tenía algo especial, la reunión desde el primer himno contó con la presencia de Dios.
La juventud, que ya había llegado a las afueras del templo al inicio del servicio, esperó hasta el segundo himno para dar su entrada, una llegada enérgica y triunfal, donde inmediatamente se ubicaron en las escaleras del altar, y todos juntos a través de esa oportunidad, comenzaron a cantar a Dios junto a toda la congregación, y donde el Espíritu Santo terminó por derramarse en el lugar.





Informa: Depto. Audio y Comunicaciones IMPCH Pastorado San Miguel

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